Debido a la coyuntura actual, es muy fácil decidir competir en el mercado reduciendo los precios de los bienes y servicios que se comercializan. Esta decisión arriesgada, puede incurrir en una guerra de precios, por lo que se tiene que tener en cuenta dos factores muy importantes antes de decidir seguir esta estrategia:
1. La estructura de la empresa.
No todas las empresas tienen una estructura capaz de soportar una bajada de precios. Para competir con precios bajos, es necesario que los costes de la empresa sean bajos o que ésta sea lo suficientemente ágil para hacerse más eficiente en un corto período de tiempo. Si uno de los puntos fuertes de la empresa es una estructura en la que los costes son bajos, se está en una buena posición para emprender una estrategia de este tipo. Sin embargo si la situación es la contraria, esto solamente la llevaría a un final fatídico.
2. El valor de los productos y servicios
El precio es el valor percibido de un producto por los clientes, el cual aporta ciertos beneficios para satisfacer sus necesidades. Si se reduce el precio y se mantienen todos los atributos principales, se agrega valor.Pero si en el afán de reducir los precios se afectan la calidad, la cantidad, etc..., se están reduciendo los beneficios que aporta el producto o el servicio y que el consumidor espera recibir, por lo que realmente se está dañando el valor de lo que se está ofreciendo.
Pero hay otras alternativas. Si satisfacemos más y mejor las necesidades de nuestros clientes a través de la mejora de los productos y servicios, también aumentamos el valor de éstos.
¿Por qué no incrementar los beneficios que nuestros productos aportan a los consumidores? Enfocar los esfuerzos en agregar valor puede ser un diferenciador para los consumidores, en un momento en el que el resto de los competidores hace lo contrario.


3 comentarios:
Velar por la satisfacción de los clientes en todos los sectores significa saber qué es lo que éste demanda. Si lo que buscan es calidad, hay que darles calidad; Si lo que buscan es precio, hay que buscar la forma de reducirlos, todo depende de en qué sector competimos y a qué segmento del mercado nos dirigimos.
Aunque como bien dices, aunque bajemos los precios se tiene que mantener la relación calidad precio, puesto que si efectivamente conocemos a nuestros clientes sabremos por qué atributos están dispuestos a pagar más.
Tienes razón, conocer quién es realmente nuestro cliente y qué es lo que valora, es lo que nos permitirá tomar las mejores decisiones respecto a nuestros productos y servicios.
Publicar un comentario en la entrada